الجمعة، 4 نوفمبر، 2011

Autobuses y armas de mujer en la 'primavera árabe'

El Cairo 678 - PelículaPelícula: El Cairo 678. Título original: 678. Dirección y guion: Mohamed Diab. País: Egipto. Año: 2010. Duración: 100 min. Género: Drama. Interpretación: Nelly Karim (Seba), Bushra (Fayza), Nahed El Sebai (Nelly), Omar El Saeed, Basem El Samra, Ahmed El Fishawy, Maged El Kedwany. Producción: Bushra. Música: Hany Adel. Fotografía: Ahmed Gabr. Montaje: Amro Salah Eldin. Diseño de producción: Ali Hosam. Vestuario: Malak Zo El Fakar. Distribuidora: Golem. Estreno en Egipto: 22 Diciembre 2010. Estreno en España: 9 Septiembre 2011.

Tráiler (v.o.)

Cartel

"El Cairo 678 película"

Imágenes




Sinopsis

“El Cairo 678″ está basada en la historia real de tres mujeres y en su empeño de defenderse contra el acoso sexual prevaleciente en Egipto. Cuando una de ellas empieza a clavar un cuchillo en la ingle de los acosadores, se convierte en una heroína fantasma que causa un revuelo por todo el país.

Enlaces



En México también hay acoso a las mujeres en los autobuses


El comentario de Maruja Torres sobre este tema:mm
PERDONEN QUE NO ME LEVANTE

El acoso es antirrevolucionario

MARUJA TORRES 30 OCT 2011
No recuerdo haberles hablado de la película egipcia El Cairo 678, estrenada hace pocas semanas en España. Trata sobre el acoso sexual al que las mujeres son sometidas cotidianamente en la capital egipcia. El título alude a un autobús en concreto: pero la ofensa se produce en todos los autobuses y medios de transporte masificados, hasta el punto de que resultó bueno para ellas que, tiempo atrás, el Gobierno pusiera vagones en el metro sólo para mujeres. También tiene lugar en la calle, cuando la ocasión es propicia: después de las fiestas religiosas -la celebración del sacrificio del cordero, el ramadán- y de los partidos de fútbol.
En la película, las tres mujeres que se unen para luchar contra el acoso sexual y la violación reciben con satisfacción la pérdida del partido por parte del equipo nacional. Al parecer, cuando están deprimidos no les apetece, pero cuando ganan se exaltan como energúmenos.
"La sociedad egipcia es aberrantemente patriarcal, y ellas han sido cosificadas"
Fui a ver el filme con una amiga que es una generación más joven que yo. Las dos recordábamos el acoso callejero que sufrimos de jovencitas, incluso de niñas; y en el autobús, y en el subterráneo. "Es el atraso", nos dijimos, que aquí también estuvo, y que fue desapareciendo en la medida en que fuimos avanzando.
En el caso egipcio es el atraso, más una religión que admite todo sexualmente sólo en el matrimonio, y por lo tanto predispone a que éste se produzca lo antes posible. Y son también las condiciones sociales: ¿quién puede casarse a los 18 o 20 años -lo cual, en sí mismo, es una aberración para el desarrollo de la persona-, con la miseria en la que viven?
Sobre todo, en el caso egipcio ocurre porque, siendo ésta -continúo por la zona- una sociedad aberrantemente patriarcal, en donde el macho posee todas las prerrogativas y la mujer absolutamente ninguna que no dependa de él (como esposo, como padre, como hermano, como policía, como juez, como presidente); habiendo sido ella cosificada por la práctica malentendida de la religión, y por los usos y costumbres en vigor desde hace décadas... Por todo ello, el acoso a las mujeres se produce con la mayor impunidad por parte de los agresores y de los hombres que les rodean -difícil aclarar aquí si alguien no ha sido acosador en algún momento de su vida, en algún autobús: yo tengo mis dudas-, como si estuvieran en el uso de algún ancestral derecho al hacerlo; o al menos, como si no tuvieran más remedio que aliviarse en donde les pilla la urgencia, por culpa de las propias mujeres, esas diabólicas tentadoras dotadas de culo y tetas -y quién sabe qué más: su ignorancia sobre el cuerpo femenino es sobrecogedora-, que se permiten ocupar un espacio en los transportes públicos. Las pobrecitas, que da pena verlas. Con su pañuelo puesto y esa cara de estar aguantando por detrás el bulto innoble del frustrado sexual de turno.
Pero de esto nadie habla. Salvo cuando se produjo la denuncia, presentada ante los tribunales por una mujer violada, que está en el origen de El Cairo 678. Hubo tremendo escándalo, pero las cosas siguen igual. Extranjeras residentes aquí se quejan de que les meten mano y persiguen hasta el agotamiento, sobre todo si son rubias.
Y ahora les cuento mi última experiencia. No, no se asusten: con esta sexagenaria lo más que hacen es meterse la mano en el bolsillo y comprobar que el juguete sigue en su sitio. Es mi amigo egipcio D., con el que me relaciono bastante cuando viajo a estas tierras. Nada más llegar me contó que había tenido que vender el coche -mi cochecito querido"- porque no puede mantenerlo y además necesitaba dinero. Las cosas están muy mal desde la revolución, debido a la huida en masa del turismo.
Pocos días después recordé la película y le pregunté a D. si la había visto. "No, pero sé de qué va, organizó mucho revuelo. Ése es un verdadero problema. Desde que no tenemos coche, mi señora tiene que sufrirlo cuando toma el autobús todos los días". Lo dijo con tristeza, pero también con resignación.
Lo verdaderamente revolucionario sería acabar con este asqueroso e intolerable asunto. De nada sirve librarse de un tirano si no se acaba con el tirano o el consentidor que se lleva dentro.
www.marujatorres.com


en primera línea

Armas de mujer en la 'primavera árabe'

Una nueva generación de jóvenes trata de aprovechar la revolución para agrietar las políticas de discriminación

15.10.11 - 07:48 -

Armas de mujer en la 'primavera árabe'
Mujeres protestanto en la plaza Tahrir de Egipto. / Archivo
La concesión del Nobel de la Paz a la activista yemení Tawakul Kerman -compartido con las liberianas Ellen Johnson Sirleaf y Leymah Gbowe- ha reabierto del debate en torno a si la lucha de la mujer contra la discriminación en el mundo islámico se verá favorecida por la llamada 'primavera árabe'. De momento, el dato incuestionable es que una nueva generación de mujeres ha estado en primera línea de las protestas pacíficas, aunque su presencia y relevancia haya variado en función de las circunstancias políticas y sociales de cada país.
Sin duda, donde más se ha hecho notar el avance feminista y más expectativas suscita es Túnez, significativamente el país de la zona en el que la legislación sobre los derechos de la mujer está más avanzada. El estatuto personal promulgado tras la independencia en 1956 equipara prácticamente ambos sexos y, pese al aumento de la presión islamista de los últimos años, tiene que notarse que el 60% de los estudiantes de la enseñanza media y superior son mujeres.
Las feministas tunecinas han conseguido el logro revolucionario de que sea aprobada casi por unanimidad una ley electoral de tipo 'cremallera' que incluye en las listas, alternándose, el mismo número de hombres y mujeres. Pese a ello, la mayoría de los cabeza de lista en las elecciones del 23 de octubre para la Asamblea Constituyente serán hombres lo que provocará que los escaños que ocuparán las mujeres serán menos de un tercio. Otro elemento que puede frenar esas expectativas es la victoria de los islamistas de En Nahda, al que los sondeos vaticinan una mayoría relativa y al que se atribuye la intención de recortar los derechos de las mujeres.
Aunque todavía está por decidir la suerte del levantamiento en Siria, la mujer está teniendo una participación muy activa y visible en ambos frentes. En el lado del poder ha estado Rim Haddad, directora de la televisión pública y portavoz del Ministerio de Información, así como Bouthaina Shaaban, asesora del presidente Assad, ambas genuinas representantes de la Siria laica y baazista. En el lado de la revuelta las mujeres han estado muy presentes en los comités de coordinación y apoyo a la revolución. Como figura destacada está Basma Kodmani, portavoz del opositor Consejo Nacional sirio. Además la imagen símbolo de la crueldad del régimen ha sido una mujer, Zaibab Alhusi, una modesta costurera. Según activistas y grupos de derechos humanos fue torturada, decapitada y desmembrada por no entregar a un hermano, miembro activo de la revuelta. También está Rafah Nached, la primera psiquiatra del país, encarcelada y a quien le pueden caer siete años por impartir unos cursillos gratuitos de fin de semana para ayudar a los sirios a luchar contra el miedo a la violencia de Ejército y las fuerzas de seguridad sirias.
Egipto, Libia y Yemen
En Egipto, la mezcla de ambos sexos en la plaza Tahrir fue uno de los fenómenos más llamativos de la caída de Mubarak. Sin embargo, además de la incertidumbre que comienza a rodear el rumbo de la transición marcado por los militares, las mujeres brillan por su ausencia en los comités surgidos tras la ebullición revolucionaria. La presión islamista es sin duda mucho mayor que en Túnez y cualquier atisbo de progreso va a encontrar una reacción furibunda.
En Libia y Yemen, al igual que en Egipto, el peso del sistema patriarcal islamista es mucho más sólido que en Túnez o Siria, como se ha visto en la concesión del Nobel a la activista yemení Tawakul Kerman. Se ha convertido en la primera mujer árabe que alcanza el galardón del Comité sueco y es el rostro más visible de la revuelta popular contra el presidente Saleh. Pese a su firme reivindicación de la lucha pacífica ha sido criticada por su defensa de la Sharia. Sin embargo hay que tener en cuenta que una de las acusaciones más recurrente de los regímenes islamistas contra las mujeres o contra cualquier elemento que suponga democratización o cambio es la acusación de pro-occidentales y anti-musulmanes. De ahí que muchas mujeres y disidentes marquen distancias con Occidente y sean muy cuidadosos con la religión.
En este debate nadie es optimista sobre una mejora importante de los derechos de la mujer a corto y medio plazo, pero hay prácticamente unanimidad en que las convulsiones en estos países y su impacto en otros, como en Arabia Saudí o Irán, han provocado una grieta irreversible que el tiempo solo puede ir ensanchando. Sin duda será un proceso muy largo, costará muchos sacrificios y habrá retrocesos, pero también resulta claro que la construcción de un Estado democrático en los países árabes solo puede avanzar unido indisolublemente al reconocimiento de los derechos de la mujer.

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