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الأربعاء، 18 يناير 2012

La Meca - Medina en un tren español


El Gobierno ha firmado en Arabia Saudí el acuerdo por el que un consorcio formado por doce empresas españolas dirigirá la construcción del AVE que unirá las ciudades santas del Islam

CADENA SER 14-01-2012

Doce empresas españolas ganaron en octubre el concurso de adjudicación del proyecto del Tren de Alta Velocidad que unirá las ciudades Santas del Islam, La Meca y Medina. El proyecto supone 6.700 millones de euros de facturación para el consorcio español.


Un tren veloz de Talgo recorrerá en dos horas y media los 450 kilómetros que separan las dos ciudades. Se prevé que en los momentos más intensos de peregrinación, que coinciden con estas fechas, la línea transporte a 160.000 pasajeros diarios.

La adjudicación del proyecto supone 6.700 millones de euros de facturación para el consorcio español formado por doce empresas. Las firmas españolas realizarán el 88% del proyecto y las saudíes el 12% restante. Para Talgo, dicho contrato representa un pedido de 1.600 millones de euros, que podrá llegar a 2.400 millones de euros cuando se ejecuten las opciones.

El concurso arrancó el 1 de octubre de 2006 y tras un largo recorrido, finalmente el 26 de Octubre de 2011 se adjudicó al consorcio español, por la excelente oferta económica y técnica. El Ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y la titular de Fomento, Ana Pastor, han firmado este sábado en Arabia Saudí el acuerdo definitivo. El Gobierno ha destacado que ha sido posible por la buena relación entre las casas reales de Arabia y de España. Además, Pastor ha señalado que "España es un ejemplo de la excelente colaboración público-privada del sector empresarial y del Gobierno". "La proyección internacional de nuestras empresas es clave en momentos como el actual", ha apostillado.

الجمعة، 4 نوفمبر 2011

الأذان

الأردن
(عمان)


الجزائر



السعودية
(مكة)


(المدينة المنورة)


سوريا
(الجامع الأموي، دمشق)


فلسطين
(القدس)


مصر
(القاهرة)


(الأقصر)


المغرب

(مسجد الحسن الثاني في الدار البيضاء)





تركيا
(آية صوفيا في إسطنبول)



ADHAN en MP3





كرتون حبيب حداد (27-11-2009)
الجمعة, 27 نوفمبر 2009
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الأربعاء، 13 أبريل 2011

El viajero - De Damasco a Baalbek

GRAND TOUR' MEDITERRÁNEO / 05

De Damasco a Baalbek

Circuitos de carreras de camellos, yacimientos romanos y muchos 'check points' entre la Mezquita de los Omeyas y la vieja Ciudad del Sol. Quinta entrega del 'Grand Tour' Mediterráneo

MIQUEL SILVESTRE - 13/04/2011

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Publicado en el suplemento "El Viajero" de El País

En dirección Damasco topo con un circuito de carreras de camellos y tres bares seguidos con el mismo nombre: Bagad Cafe. Seguramente, el primero que bautizo así su establecimiento después de ver la película debió hacer algo de fortuna con los coches de línea y pronto le plagiaron los demás. Me detengo en el de en medio. No hay lujos ni un servicio esmerado, pero es buen lugar para un breve alto en el camino con un dueño algo rijoso pero buen tipo.

Damasco, la ciudad continuamente habitada más antigua del mundo. La puerta del romano templo de Jupiter separa la Mezquita de los Omeyas del bazar cubierto de Al-Hamadiye, donde se mezclan todos los aromas, se venden todas las telas, se ofertan todos los sabores y se demandan todos los oficios. La Vía Recta, plantada sobre la decumano latina, nace en el zoco y termina en el barrio cristiano, por el que las mujeres caminan descubiertas, los restaurantes sirven alcohol y los colegios acogen una muchachada mixta que camina despreocupada y alegre.

Azulejos de Talavera

Busco la antigua estación ferroviaria del Hedjaz, construida entre 1917 y 1920 para llevar a los peregrinos hasta los santos lugares de Arabia. Fue diseñada por Fernando de Aranda quien reclamó azulejos de Talavera de la Reina, levantó dos amplias plantas, decoró el interior con maderas oscuras y colocó vidrieras que tamizaran la recia luz meridional.

Más de setenta edificios damascenos llevan su personalísima impronta. El Serrallo (hoy sede del Ministerio del Interior), la Universidad vieja, el Banco Comercial de Siria y multitud de palacetes privados.

Hoy la vieja estación de Damasco está sin uso, intacta en su céntrica ubicación. Alberga una librería y una colección de fotos de la historia gloriosa del ferrocarril. Perfecta en su tranquila belleza, el reloj de la fachada está parado y el interior evoca un mundo de trenes a vapor y viajeros sin prisa.

Lugares fetiche camino de Líbano

En la República Islámica de Siria hay una gran comunidad cristiana y algunos lugares fetiche para el Cristianismo, como Sednaya que alberga un gran santuario marianista. La leyenda cuenta que aquí se conserva un cuadro de la Virgen pintado por San Lucas; o Malula, famoso pueblo por un asombroso desfiladero entre dos sinuosas paredes verticales. La leyenda cuenta que lo abrió Dios para dejar escapar a una joven cristiana a quien su pagano padre quería forzar a un matrimonio no deseado.

Cruzo a El Líbano, recorrido por dos cordilleras paralelas. En medio, el valle de la Bekaa, donde está Baalbek, la vieja Heliópolis o Ciudad del Sol, un yacimiento romano espectacular. Las leyendas afirman que tiene poderes esotéricos, que se celebraban bacanales sexuales, que es un punto cósmico de equilibrio. Hasta aquí llegaron precoces viajeros que grabaron su nombre en las piedras, como hizo en el interior de una exedra un tal Joseph Constantin en 1880. En el patio del Templo de Baco se celebra un célebre festival donde han actuado desde Karajan a Joan Baez.

La localidad es territorio de Hizbollá. Los taxistas cuelgan del retrovisor cuentas y cordones verdes; el color del Partido de Dios. Los turistas del ideal compran camisetas alegóricas del martirio antisionista. A tan solo treinta kilómetros se encuentra Zhale, ciudad católica con treinta iglesias y alegres muchachas vestidas de corto y rimel. En el McDonald's local sirven un menú de vigencia planetaria: Coca-Cola, big mac, patatas fritas... Pero la sorpresa acontece al entrar en el baño: ¡está limpio!

Gomina, afeites y 'check points'

Multitud de check points. Tanques, ametralladoras, sacos terreros. El país parece haberse acostumbrado a un statu quo de permanente militarización y caos circulatorio. Nadie parece encargarse de dirigir el tráfico ni de poner freno a la profusión publicitaria. La carretera que lleva a Beirut está plagada de carteles de propaganda comercial.

La ciudad surge colapsada por el atasco. El Paseo de la Corniche con la Gruta de las Palomas quizá sea la única atracción turística que no consista en recuerdo bélico. Mientras contemplo la puesta de sol sobre el mar se forma el consabido tumulto alrededor de la moto con espontáneos que se suben, se hacen fotos y hasta se prueban mi casco. Si no fuera por la profusión de gomina y afeites con que se peinan por aquí no me molestaría tanto

Rumbo al sur. En Sidon no dejan entrar motos. Motivos de seguridad, dice el soldado del control. Intento la carretera secundaria. Hay pueblos pequeños poblados por hombres que visten bombachos y ceñido turbantito blanco. Son los drusos. Uniformados cierran el paso a partir de Jizzin. Es zona bajo control de Naciones Unidas. La frontera con Israel está cerrada. Me indican que para salir del país he de regresar a Siria.

Una bella lengua de pájaro

Anjar. Ciudad construida en el VIII por los Omeyas y declarada Patrimonio de la Humanidad. Fue centro comercial en el concurrido cruce de las rutas a Baalbek, Homs y Damasco. A la salida del yacimiento, un anciano me aborda en español. Es armenio libanés, tiene 88 años y parece hecho de piedra. La ciudad nueva está poblada por armenios. El origen de su asentamiento se remonta al genocidio perpetrado por los otomanos a comienzos del XX. Algunos no se dejaron matar y se refugiaron en el monte turco de Musa Dagh, cerca del Golfo de Iskenderun.

Resistieron cuarenta días hasta agotar víveres y municiones. Afortunadamente, los franceses enviaron buques de guerra para rescatarlos y tomaron el control de la provincia turca de Hatay. En 1939 se cerró un acuerdo por el que Francia devolvía a Turquía su territorio y se fundaba en El Líbano el pueblo de Arjan para los refugiados.

Mi amigo me cuenta que del 52 al 62 viajo por el mundo y en tres meses aprendió español "porque es una bella lengua de pájaro que me gustó mucho en cuanto la escuché". Con una voz profunda y rica de sencillo hombre sabio me desea en un castellano de ecos porteños que vaya lindo mi camino de regreso a casa.

Miquel Silvestre (Denia, 1968) es autor del libro 'Un millón de piedras' (Barataria).

الجمعة، 8 أبريل 2011

Clases de Árabe en Tánger

Clases de Árabe en Tánger

Cursos

Clases en grupo de 20 horas semanales de 9h a 13h y de lunes a viernes:

  • Arabe :
    • Dialectal Marroquí
    • Moderno Estándar
    • Arabe culto (cursos especializados)

Precio Alumno: 80 €

Transporte:

Recogida y Acompañamiento del puerto Tánger o del aeropuerto de Tánger +Transporte diario para ir a la academia:

Precio Alumno: 15 €

Actividades


Domingo

Lunes

Martes (15h:30-18h30)

Miércoles (15h:30-18h30)

Jueves (15h:30-18h30)

Viernes

Sábado (9h:00-18h00)

Domingo


Llegada






Regreso

Regreso

Actividades fijas


Visita Guiada Tánger




Barbacoa en casa de campo al borde del mar + Animación ( Cantes + Percusión)



Precio


30 € las dos actividades





















Otras Actividades



Talleres 1

Talleres 2

Talleres 3


Talleres 4


Descripción



Cocina incluida la Cena

Danza Andalusí

Yoga + Relajación


Yoga- Relajación


Precio



25 €

20 €

20 €


50 €


Descripción



Pintura en Cera

Danza Oriental

Pintura en Cera


Senderismo


Precio



25 €

20 €

25 €


30 €


Descripción



Caligrafía Árabe

Senderismo

Caligrafía Árabe


Cocina ( incluido almuerzo + cena )


Precio



20 €

20 €

20 €


50 €


Descripción







Visita Tetuán + Chefchaouen o Asilah+ Arache


Precio







70 €


Alojamiento

En hotel *** habitación compartida con media pensión (desayuno y cena)

Hotel en centro de Tánger con piscina y playa.

Precio noche y alumno: 33 € Semana Santa y Agosto: 44€


  • Curso de cocina impartido en la Escuela Oficial de Cocina de Tánger por sus profesores.
  • Todos los cursos y actividades son impartidas por personal titulado expresamente a tal efecto.
  • Los desplazamiento se llevaran a cabo en nuestros propios autocares.
  • Existe la posibilidad de contratar un seguro de viaje. (20€)

الأربعاء، 12 يناير 2011

SALÉ, CONTRA VIENTO Y MAREA

SALÉ, CONTRA VIENTO Y MAREA

28
Jun 2006

Inés Eléxpuru / Yolanda Guardione

A los andalusíes que en el siglo XI decidieron asentarse aquí, debió parecerles un remedo del paraíso. También, a los moriscos que, expulsados de España por Felipe III en el siglo XVII, probaron suerte del otro lado del Estrecho (justo lo contrario que sucede hoy ¡qué paradoja!).

Grandes extensiones agrícolas, un estuario abundante en pesca y un mar que pronto abrió sus brazos a la navegación y el comercio, digamos, unilateral. Los historiadores marroquíes lo llaman yihad marítima; los europeos, corso y piratería. El caso es que ambos conceptos no tienen por qué estar reñidos.

Los slauis se daban el gusto de enfrentarse al enemigo infiel, y de paso, se llenaban el bolsillo. Un lucrativo negocio al que también se apuntó al-Ayachi, un destacado dirigente marroquí del siglo XVII quien, junto con el resto de la población, mantuvo a raya a ingleses y españoles, y luchó encarecidamente contra los portugueses que se habían apropiado de la práctica totalidad de la costa atlántica.

De su pasado beligerante, Salé mantiene las macizas murallas que cinchan la ciudad histórica, con toda una serie de bastiones trufados, algunos, de cañones.

También, los restos de su importante arsenal marítimo y las puertas que comunicaban con la medina, algunas tan monumentales como la de Lamrissa, parte del arsenal y de época meriní (siglo XIII), labrada en piedra de arenisca. La famosa y cotizada piedra de Salé, utilizada en cantería, como si fuera espuma de mar solidificada.

Su inmenso arco apuntado, hoy semi enterrado bajo el pavimento, está enmarcado en un alfiz que reproduce conchas, formas vegetales entrelazadas y motivos de sebka, a modo de un panal, en una estética naturalista de tradición muy almohade.

La situación de la ciudad sobre un acantilado y junto a un estuario –el del río Bu Regreg–, garantizaba su salida al mar, pero hacía vulnerable su defensa. De hecho, las tropas castellanas la invadieron en 1260 arrasándola con saña. Las dinastías que gobernaron Marruecos la dotaron sucesivamente de un largo trazado de murallas que concluye con el tramo alauita que se alza sobre el Atlántico. Desde sus adarves y sus bastiones minuciosamente restaurados –en especial el que contiene el pequeño e interesante museo de cerámica local–, la visión es arrebatadora.

El mar midiendo sus fuerzas con la corriente azul y sumisa de la ría, las hermosas playas de Salé y Rabat encarándose desde cada orilla y el cementerio inmenso, sin muros, sin nichos, a cielo abierto. Las tumbas, pintadas de blanco y amarillo albero, y exentas de la siniestra iconografía del sufrimiento.

Cada atardecer, riadas de jóvenes armados de sombrillas o tablas de surf, gorras y camisetas makineras, lo atraviesan eufóricos provenientes de la playa, burlándose de la solemnidad, en un canto a la vida, que se entrelazada con la muerte como un arabesco.

Pese a ser marinera hasta la médula, Salé siempre navegó a contracorriente. Y resistió. Primero fueron los hornacheros, moriscos de origen humilde procedentes de Hornachos, una rezagada sierra al sur de Extremadura. Aparecieron en el siglo XVII e hicieron causa con el resto de los slauis, instalándose en la kasbah, o ciudad fortificada, de Rabat.

Aparte de practicar el corso con una habilidad y arrojo que para sí quisiera el mismísimo Barbarroja, se opusieron a que el poder central (a la sazón, la dinastía saadí) les organizara la vida, y sellaron el diwan, una especie de pacto mediante el que se establecía la llamada República del Bu Regreg, que navegaba por la vida sin patrón y en la que todos eran marineros. Pero, ya antes, el lugar había sido durante siglos pasto de los Berguata, una tribu bereber que se otorgó el derecho a traducir el Corán a su idioma e interpretarlo de un modo más que heterodoxo.

Pero, no todo era insumisión e inconformismo. También la ciudad albergaba grandes familias pertenecientes a la aristocracia árabe y andalusí como los Aouad, Zniber, o Fenich, que aún hoy reivindican con orgullo su ciudad natal, y conservan sus palacios en plena medina, dotados de patios solemnes, azulejos (algunos, de la ciudad sevillana de Mensaque), rosales y jazmines que derraman su perfume al atardecer, y alcobas inmensas coronadas de artesonados polícromos como si fueran una materialización de la bóveda celeste.

La ciudad que alabara el poeta granadino ibn al-Jatib, se rodeaba de jardines, baños públicos, mezquitas, universidades y hospitales. Como testimonio, y pese al deterioro de algunos de sus edificios, actualmente en restauración, permanece la magnífica madraza, o escuela coránica meriní del siglo XIV, que en su opulencia decorativa y su armonía de proporciones, poco tiene que envidiar a las mucho más célebres de Fez.

También queda la espléndida portada de la escuela mística meriní de Enusak, una zawiya edificada en las afueras del recinto amurallado, y el maristan, u hospital psiquiátrico de la misma época, hoy convertido en un juzgado tradicional por el que circulan cadíes de aspecto sabio, chilaba oscura, barbas luengas y balgas (babuchas) que se dejan arrastrar con parsimonia.

Y es que la ciudad es conocida por su carácter conservador y su fervor religioso. Mil y un santos ennoblecen sus entrañas enterrados entre piedras. O, también, bajo el fulgor encalado de cúpulas almidonadas que, una vez más, lejos de acongojar al fiel, transmiten luminosidad y alegría.

A las numerosas escuelas que congregan cofradías místicas –más o menos oficiales–, se suman estos discretos mausoleos en los que reposan historias de hombres excepcionales, como la de Sidi Belabbas, quien, conocedor del momento de su muerte cavó su propia tumba en el recinto que habitaba, o Sidi Mussa, que viajaba a La Meca sin necesidad de desplazarse, y cuyos carismas curaban a los desequilibrados mentales del maristan.

En una casa oculta de la medina, la familia Chakrun se afana aún en preparar, durante gran parte del año, los cirios que servirán para venerar a su santo patrón Sidi ben Hassun, en una fiesta llena de color, que coincide con el nacimiento del Profeta.

Hoy, desprovista la ciudad de infieles a los que combatir, su lucha se centra contra la marginación. Contra su condición de hermana pobre de Rabat, capital radiante del reino y eterna rival, justo del otro lado del río que las enfrenta, el Bu Regreg. Una, mimada y bruñida hasta el último detalle. La otra roída por la pobreza y castigada por el abandono institucional; una situación que sus gobernantes actuales pretenden atajar mediante una mejora de su infraestructura y sus problemas sociales, y la rehabilitación de un patrimonio que está pidiendo a gritos un reconocimiento; cuestión que requiere mucho dinero y el apoyo de un mecenazgo sólido.

Una última batalla que los slauis están dispuestos a librar, una vez más, cueste lo que cueste. Contra viento y marea.

Publicado en El Viajero (EL PAÍS), el 5 de septiembre de 1999